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"Debido a su sonrisa, usted hace la vida más bella." Thich Naht Hanh

Sanación Natural 

Situada en Brooklyn, Nueva York, Reiki in Brooklyn with Marta Hernández es una plataforma pionera en el campo del Reiki.
"En este espacio me gustaría compartir mis propias experiencias  con el Reiki y dejar constancia de sus maravillosos efectos terapéuticos."


Mi padre

Cuando a mi padre le diagnosticaron un cáncer, decidí viajar a España  para estar con mis padres, pero sabía que las palabras me servirían de poco. Tenía que encontrar otra manera de comunicarme que además pudiera ayudarnos a todos.  Por aquel tiempo me topé con Hands of Light, un libro de  Barbara Brennan, sanadora, terapeuta y científica. A partir de ahí, empecé a conocer a diferentes practicantes que utilizaban sus manos para curar energéticamente y comencé a interesarme en las técnicas de medicina alternativa, como reflexología o acupuntura.

El poder de Reiki

 Pero siempre, de fondo, estaba mi intención de aprender una técnica que no requiriese años y miles de dólares. La necesitaba imperiosamente, así lo sentía. Fue por medio de mi amiga Liz Taub que descubrí lo que ha llegado a ser parte indispensable de mi vida durante los últimos diez años.  Ella me presentó a la Maestra de Reiki Brenda Lehrer, con la me inicié.  Así,  me fui a España, donde comencé a darles Reiki a mis padres todos los días durante un mes; bueno,  a mis padres, a mis vecinos, a mis amigos, a plantas, a gatos,perros...Creo que estaba tan fascinada con sus resultados, que se lo ofrecía a todo el mundo. A cambio, yo recibía un agradecimiento y una gratificación impagables.

Resultados positivos

Los efectos del Reiki en mi padre comenzaron a manifestarse de inmediato, ya que incluso después de todas las sesiones de quimioterapia, mi padre no sufrió ningún efecto secundario. No perdió ni el pelo ni el apetito, e incluso engordó durante el tiempo que pasé con él. Dormía profundamente y su estado de ánimo mejoraba con el tiempo. Esto también afectó a mi madre, que se encontraba más contenta y relajada. Fueron unos días de música, risas y bienestar familiar, a pesar de las circunstancias. 


Legado imperecedero

 Mi padre falleció el 10 de agosto del año 2008.  Recuerdo con mucho cariño aquellos días y otros muchos que vinieron, en los que el Reiki y la música fueron una herramienta fundamental para vivir con la enfermedad de mi padre. Realmente, no sé cómo yo misma le habría hecho frente sin Reiki, ya que nos ayudó hasta el momento de su transición. Nunca olvidaré su sonrisa y alivio cada vez que le decía  "Papá, ¿un Reiki?" Creo que era la presencia silenciosa, y el toque suave lo que le tranquilizaba y le daba la paz que necesitaba en aquellos momentos de dolor. Por todo esto, mi padre siempre estará vinculado a mi práctica de Reiki. El estar con mi padre asimismo me ha sensibilizado y concienciado a tratar con pacientes que viven con enfermedades graves. Ahora sé que el Reiki fue su bello legado para mí, junto con su amor por la música.